
Graciela Blandón Núñez
La nica que trabajó en el equipo del nuevo alcalde de Nueva York
Graciela Blandón tiene raíces leonesas y fue parte del equipo de trabajo de Zohran Mamdani, el nuevo alcalde musulmán de Nueva York.
La nicaragüense Graciela Blandón Núñez conoció a Zohran Mamdani durante una manifestación en apoyo a los trabajadores de la Universidad de Nueva York (UNY) que reclamaban el pago de un bono por vivienda que les correspondía debido a la cantidad de horas que trabajaban.
Ambos compartían el gusto de involucrarse en las causas sociales y en la política local. En esa ocasión no hablaron, pero sí en otra manifestación que hubo días después en Nueva York exigiendo que se respetaran los derechos de los inmigrantes. Esto fue a mediados de 2022.
Tiempo después, a mediados de 2025, Graciela se dio cuenta que aquel hombre con el que coincidía en manifestaciones y eventos políticos se postuló para ser el próximo alcalde de Nueva York.

Graciela trabajó por dos años en el museo Guggenheim de Nueva York.
Ella no dudó en apoyarlo porque en las pocas oportunidades que tuvo de hablar con él, había quedado fascinada con sus posturas, su manera de ver el mundo y las propuestas que tenía para solucionar problemáticas sociales.
“Él es una persona excepcional, con ideas valiosas, que respeta los derechos humanos y apoya las causas de los justos” detalla esta joven de 24 años con raíces leonesas, y que vive en Nueva York desde 2019.
Graciela buscó la manera de unirse al equipo de Mamdani así que se inscribió como voluntaria de la oficina electoral del candidato. Su trabajo era hablar con los vecinos de Nueva York para mostrarle las propuestas de Mamdani y explicarles cómo podían ser parte de lo que para ella será un cambio para la ciudad.
“Tomaba la agenda y hacía llamadas por teléfono a los vecinos de la comunidad, a las personas, invitándolas a que se sumaran”, comenta. Estuvo como voluntaria durante cinco meses hasta que en octubre tuvo que irse a Inglaterra para estudiar una maestría en la Universidad de Oxford.

El 4 de noviembre de 2025, Mamdani resultó electo como el nuevo alcalde de Nueva York. Ese día, Graciela recuerda que estuvo toda la noche pendiente de los resultados de los comicios. “Me dormí hasta muy tarde cuando vi que ya llevaba cierta ventaja sobre los otros candidatos”, relata.
Al despertarse, Graciela lo primero que hizo fue buscar los resultados de las elecciones. Así se dio cuenta que el candidato con el que había trabajado en los meses anteriores ganó la alcaldía de Nueva York.
Mamdani tiene 34 años. Nació en Uganda y a los siete años llegó a Estados Unidos con su familia. Es de tendencia socialista y será el primer edil musulmán de una de las ciudades más importantes de Estados Unidos. Asumirá el cargo el próximo 1 de enero. Su historia de inmigración es con lo que Graciela se identifica, y a su vez lo que perturba a Donald Trump.
“Es un lunático comunista al 100%. Un completo chiflado”, dijo el presidente de Estados Unidos en una ocasión sobre Mamdani. Incluso llegó a insinuar que era un inmigrante legal al que podría deportar y que “tendría que arrestarlo” si no permite que las autoridades de Inmigración hagan su trabajo.
“Mucha gente está diciendo que él está aquí ilegalmente. Vamos a revisar todo, y lo ideal sería que resulte ser mucho menos que un comunista”, detalló Trump ante medios de comunicación.
Sin embargo, su postura cambió tras una reunión que sostuvieron ambos políticos en la oficina oval de la Casa Blanca. Luego del encuentro, Trump dijo que Mamdani podría llegar a ser “un gran alcalde” y que estaba seguro de que haría “un buen trabajo” como edil de Nueva York.
La historia de Graciela
Graciela, por su parte, dice estar orgullosa de haber colaborado con el ascenso de Mamdani. Por ahora está viendo todo de lejos porque escogió ir a estudiar a Oxford una maestría en Antropología y Museos.
La joven nació en México y junto a su familia migró a Estados Unidos cuando tenía cinco años. Es hija del nicaragüense Pedro Blandón, originario de León, que en su juventud se fue a estudiar Medicina a México y conoció a Maritza Núñez, nacida en Guadalajara, con quien se casó, formó una familia y se establecieron en El Paso, Texas.
“Ahí crecí yo, entre dos países y con cultura nicaragüense, mexicana y estadounidense”, relata la joven.
De niña, Graciela viajaba muy seguido con su familia a Nicaragua. Fue bautizada en León cuando era una bebé, pero el primer recuerdo que tiene del país es de cuando tenía unos tres años. “Me acuerdo de que me celebraron mi cumpleaños y me llevaron una Gigantona. Estaba ahí toda la familia”, cuenta emocionada.
Su familia nicaragüense se encargó de inculcarle varios aspectos de la cultura nica. Su padre toca la guitarra y él le tocaba algunas canciones típicas del son nica, además, la metieron en clases de folclor y creció leyendo a Rubén Darío, Alfonso Cortés y varios poetas nicaragüenses.
Le encanta la cocina nicaragüense también, aunque los gustos mexicanos que adquirió por su madre también están muy presentes en su paladar. “El gallopinto de Nicaragua no se puede superar”, pero sí le hace falta el picante porque “en México comemos todo con chile”, comenta.
En El Paso, Texas, Graciela estudió su primaria y secundaria. Siempre hizo voluntariado junto con su familia y recibían a otros inmigrantes como ellos que llegaban desamparados en busca de comida o de un sitio para dormir. “Se nos hizo importante darle la bienvenida a otros centroamericanos, así como a nosotros nos recibieron en el país”.
Graciela cuenta que en El Paso hay una comunidad importante de latinos y nicaragüenses. Cada 7 de diciembre celebran La Purísima y “es como estar en un pequeño pedazo de Nicaragua en Estados Unidos”.
Graciela ahora está estudiando en la Universidad de Oxford, en Inglaterra.
Nueva York y Mamdani
En 2019, cuando Graciela tenía 18 años y terminó su secundaria, obtuvo una beca para estudiar en la Universidad de Nueva York (UNY). Inicialmente quería estudiar Teatro y Política, pero prefirió diseñar su propio plan de estudios y terminó armándose una carrera llamada Estudios Culturales, lo cual es una combinación entre sociología y artes. “Es como museología”, explica.
El cambio de El Paso a una ciudad grande como Nueva York fue difícil. No estaba acostumbrada al frío y sentía que todo era enorme. Poco a poco se fue adaptando y mientras tanto, se iba involucrando en actividades sociales, principalmente con comunidades de inmigrantes.
Mientras estaba en la universidad fue que conoció a Mamdani, con quien compartió en algunos momentos, sobre todo durante manifestaciones y actos políticos en esa ciudad. “Hablábamos más que todo de inmigración y de qué se podía hacer para cambiar las diferentes problemáticas”, comenta.
En 2023 se graduó de la UNY y pasó a trabajar en el museo Guggenheim de la ciudad, en el Departamento de Educación. Lo que hacía era gestionar programas educativos para jóvenes y sus familias en el museo.
Estuvo ahí por dos años hasta que, en octubre de 2025, cuando trabajaba con el equipo de Mamdani, se mudó al noreste de Londres, Inglaterra, para estudiar su maestría. “Oxford ha sido todo un reto”, señala. Aún está adaptándose al estilo de vida británico y le recuerda a cuando se mudó a Nueva York en 2019.
Terminará de estudiar en septiembre de 2026 y dice que le gustaría trabajar en resolución de conflictos, o en una procuraduría de derechos humanos. También asegura que su trabajo soñado sería en la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
A pesar de que toda su vida ha transcurrido en el exterior, Graciela visita Nicaragua cada vez que puede, que suele ser una vez cada tres o cuatro años. “Me siento muy privilegiada que pueda visitar tan seguido porque hay muchos centroamericanos que no pueden visitar a sus familias y sus países”.
Cortesía: La Prensa
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