“Un Año Más”: El Arte de Empezar Todos los Días de Nuevo

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“Un Año Más”:
El Arte de Empezar Todos los Días de Nuevo

 

Por Allan Ortegaray

Allan Ortegaray
Editor General / Vice Presidente
EditorGeneral@NicasNews.com

Cada año, cuando el calendario se reinicia y el reloj marca las primeras horas de enero, millones de personas en todo el mundo se hacen las mismas promesas: ser mejores, vivir con más propósito, cuidar la salud, fortalecer relaciones, trabajar con más disciplina o, simplemente, ser más felices. “Este sí será mi año”, nos decimos y lo repetimos hasta en el autoconsciente interno y externo. Sin embargo, el verdadero dilema no está en comenzar un nuevo año, sino en “cómo vivir cada mañana, cada tarde, cada noche”, incluso cuando la emoción inicial se disipa.

“UN AÑO MÁS” no debería ser una frase resignada y consoladora, sino una oportunidad consciente. Porque la vida no se transforma solo con propósitos anuales, sino con firmes decisiones cotidianas.

La vida personal: con o sin pareja, con o sin hijos

La realidad familiar es distinta para cada persona. Hay quienes viven en pareja, quienes crían hijos solos, quienes no tienen hijos, quienes comparten su vida con alguien y quienes caminan solos. Ninguna de estas realidades es mejor que otra; lo importante es “cómo se vive cada una”.

Para quienes tienen hijos pequeños o en edad adulta, cada nuevo año trae la responsabilidad de ser ejemplo; Nunca dejamos de ser padres y por lo tanto, el deber infinito que eso conlleva. No solo con palabras, sino con acciones: respeto, responsabilidad, empatía, disciplina y amor. Para quienes no los tienen, el reto puede ser otro: construir redes afectivas, cuidar la salud emocional y encontrar propósito más allá de los moldes tradicionales.

En pareja o en soltería, el inicio del año invita a revisar algo fundamental: “la forma en que nos tratamos a nosotros mismos y a los demás”. Es fundamental, no hay año nuevo que funcione si seguimos repitiendo los mismos patrones de desatención, indiferencia o falta de comunicación.

El trabajo y la convivencia diaria

Gran parte de nuestra vida transcurre en el ámbito laboral. Compañeros de trabajo que no elegimos, jefes con estilos distintos, responsabilidades que pesan. Cada año nuevo suele traer metas profesionales: ascensos, estabilidad, nuevos proyectos o incluso el deseo de cambiar de rumbo.

Aquí surge una pregunta clave: ¿cómo comenzamos cada jornada laboral? Empezar el día con orden, puntualidad y respeto no es solo profesionalismo, es auto cuidado. Saludar, escuchar, cumplir con lo que nos corresponde y entender que todos cargan sus propias batallas crea ambientes más sanos y relaciones más sostenibles.

Al finalizar la jornada, también es importante “cerrar el día laboral”, no solo físicamente, sino mentalmente. Aprender a dejar el trabajo en el trabajo, siempre que sea posible, es una de las grandes lecciones para vivir mejor.

Amistades cercanas y relaciones circunstanciales

Con los años aprendemos que no todas las amistades son iguales. Existen los amigos de toda la vida, los confidentes, pero también los conocidos, los compañeros circunstanciales, las relaciones que cumplen un propósito temporal o a largo plazo.

Un nuevo año invita a evaluar con honestidad: ¿qué relaciones nutren?, ¿cuáles desgastan?, ¿dónde damos más de lo que recibimos?, ¿dónde necesitamos poner límites? La madurez emocional y hasta sentimental no consiste en acumular personas, sino en “cultivar relaciones sanas”.

Negocios, clientes y nuevos prospectos

Para quienes tienen negocio propio, cada inicio de año representa expectativa y presión. Ventas, crecimiento, clientes nuevos, fidelización. Pero detrás de números y metas hay personas.

Tratar a los clientes con respeto, cumplir lo prometido, escuchar sus necesidades y actuar con ética no es una estrategia de marketing: es una forma de vida. Los negocios que perduran suelen ser los que entienden que la confianza se construye día a día, no solo en enero.

Cómo empezar y terminar el día

Más allá del calendario, hay hábitos que marcan la diferencia:

  • Al comenzar el día:

– Agradecer, aunque sea en silencio, y ya saben a quién.

– Organizar prioridades.

– Evitar iniciar el día consumiendo solo noticias negativas o redes sociales.

– Recordar que cada día es una oportunidad, no una garantía.

  • Al terminar la jornada:

– Reconocer lo que se logró.

– Aceptar lo que no salió bien sin castigarse.

– Regresar al hogar —físico o emocional— con intención de presencia.

– Escuchar, compartir, descansar.

 

La vida no se vive solo de lunes a viernes ni solo en horario laboral. La noche y el hogar también forman parte del equilibrio.

Tecnología, celulares y nuevas herramientas

Vivimos en una era donde el celular, la inteligencia artificial y la conectividad permanente son herramientas poderosas. Bien utilizadas, pueden mejorar la productividad, el aprendizaje y la comunicación. Mal usadas, se convierten en un ocio negativo, distracciones, dependencia o aislamiento.

El reto no es rechazar la tecnología, sino “aprender a usarla con criterio”:

– Establecer horarios sin pantalla.

– Priorizar conversaciones reales.

– Usar la tecnología para crecer, no para compararse o denigrarse.

– Recordar que ninguna app sustituye el contacto humano.

Consejos desde los 50 años hacia adelante

A los 50 años o más, la perspectiva cambia. La experiencia se convierte en un regalo que vale la pena compartir con hijos e hijas:

– Enseñar con el ejemplo, no con imposiciones.

– Recordarles que el tiempo es limitado y valioso.

– Promover el equilibrio entre trabajo, familia y salud.

– Aceptar que cada generación vive su propio proceso.

– Seguir aprendiendo, porque nunca es tarde.

No esperar un año nuevo

Tal vez la reflexión más importante es esta:

“NO HAY QUE ESPERAR A ENERO PARA CAMBIAR”.

Cada día es una página en blanco. Los buenos hábitos no necesitan fuegos artificiales, solo constancia.

“UN AÑO MÁS” puede ser una carga o una bendición. La diferencia está en cómo decidimos vivirlo. Con intención, responsabilidad, humanidad y la conciencia de que mejorar no es un evento anual, sino un compromiso diario.

Porque al final, no se trata de cuántos años sumamos, sino de “cómo los vivimos”.

 

Allan Ortegaray
Editor General / Vice Presidente
EditorGeneral@NicasNews.com

 




 

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